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En el último artículo analizamos brevemente las principales posturas teológicas que existen, que haciendo un breve recordatorio son: ateísmo, agnosticismo, deísmo, y teísmo. Hoy veremos la parte más interesante que es la justificación que existe detrás de cada una de las posturas.
Hay que añadir que muchos de estos posibles argumentos pueden ser razonados para distintas posturas del debate, como pasa con el argumento del ajuste fino. También hay que tener en cuenta que a veces se suele distinguir entre dos bandos principales, los que argumentan que dios no existe y los que argumentan que sí. Esta distinción, si bien bastante útil, tiene sus limitaciones. En los debates siempre hay que tener en cuenta cuál es exactamente la proposición que se quiere argumentan como verdadera o falsa.
Por ejemplo, con las religiones pasa esto. Muchos argumentos pueden usarse a favor para tratar de concluir la existencia de dios. Pero ahí no bastaría con los argumentos a favor de la existencia de un dios, sino que hay que buscar justificaciones para que el dios de esa religión concreta exista. Adicionalmente comentar que esto es un resumen de cada argumento. Realmente se podrían hacer muchos artículos por cada uno de ellos.
Problema de la incognoscibilidad de dios
Y luego hay que tener en cuenta además que no existe ninguna prueba inequívoca. No parece que se pueda demostrar la existencia ni la no existencia de la divinidad. Y esto en sí ya es un argumento, el de los agnósticos. Se conoce como el problema de la incognoscibilidad de dios, y básicamente plantea que dios, por definición, es imposible para el ser humano de conocer (o no conocer). Se trataría así de un problema epistemológico.
Esto se podría argumentar incluso en el ejemplo más extremo, como el que planteamos en el artículo previo. Jesús (religión cristiana) se presenta en alguna estación de la Línea 12 de Metro de Madrid antes cientos de personas. Ni siquiera así, según este problema filosófico, podría garantizarse que se trata realmente de Jesús, dado que existen como mínimo dos objeciones:
1) Podría tratarse de extraterrestres con tecnología superior. Existe una proposición conocida como la Tercera ley de Clarke que afirma que "Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia". Así, se podría justificar que no podríamos comprobar si es realmente divino.
2) Si aún así suponemos la primera objeción como falsa, quedaría determinar si esta misma divinidad está actuando conforme a lo que es, o si está fingiendo ser algo que no es. Podría tratarse de un dios malvado que está fingiendo ser bueno, y si es el caso jamás podríamos saberlo.
Este problema filosófico es el principal argumento de los agnósticos. Sin embargo, la contraposición de esto son quienes afirman que no es necesario tener pruebas lógicas para conocer a la divinidad. Filósofos como Agustín de Hipona o Tomás de Aquino presentaban teorías filosóficas en las que la fe era un componente esencial para el conocimiento. San Agustín afirmaba la prioridad de la fe frente a la razón en caso de conflicto, mientras que Santo Tomás defendía que estas formas de conocimiento nunca deberían llegar a contradecirse dado que ambas son válidas. Claro que aquí un ateo podría decir que es "una forma bonita de presentar un dogma"
Argumentos a favor de la existencia de dios
Son muchos los argumentos que, a lo largo de la Historia de la Filosofía, se han usado para instar la existencia de dios. A continuación presentaré los más relevantes con sus correspondientes objeciones.
Cosmológico
Quizás es el argumento cosmológico el más conocido (y el más citado) por las personas que defienden esta premisa. Trata básicamente de que — según esta línea de pensamiento — no se puede explicar el origen del Universo y todo lo que conocemos sin un dios.
Si todo en este Universo tiene una causa, se podría crear técnicamente un "historial de causas". Retrocediendo hasta el inicio de los tiempos, debe de existir una causa primera que lo creara todo. Aristóteles lo explicaba como el Primer motor inmóvil, una fuerza que aportó movimiento al resto de movimiento en el Universo, así como lo explicaba Santo Tomás de Aquino en su primera y segunda vía.
Dos objeciones frecuentes que se le hacen a este argumento son que 1) se está identificando esta primera causa con dios, cuando no necesariamente lo es, y 2) que no se puede garantizar si el principio de causalidad es aplicable para explicar algo externo (dios) al Universo.
Diseño y belleza
Otros dos grandes clásicos son el argumento del diseño y el de la belleza. Santo Tomás habló de esto también en su quinta vía. El argumento del diseño o de la perfección consiste en que en el Universo existe un orden y un funcionamiento que no puede ser explicable sin una inteligencia creadora. Anaxágoras ya hablaba en la Antigua Grecia del nous, que viene a ser lo mencionado, una entidad que establece el orden en el Universo. Sin embargo, él no lo ve tanto como una deidad, sino como un principio físico del propio Universo.
El argumento de la belleza es similar. Si existe belleza en el Universo, es porque dios la ha creado y nos ha dado además la capacidad para poder percibirla y sentirla como tal. Por este argumento, esto no podría haber surgido por azar, por lo tanto anima a pensar a que dios existe.
La objeción aquí al diseño inteligente sería que se podría explicar sin necesidad de recurrir a un dios, gracias a los descubrimientos de Charles Darwin y la Teoría de la Evolución. Darwin cita en el capítulo VI de El origen de las especies el ejemplo del ojo. Se podría pensar que es absurdo que el ojo — una estructura biológica de las más complejas — haya podido formarse por selección natural. No obstante, analizando ejemplos de la propia Biología se ve que existen gradaciones desde el ojo más simple hasta los más complejos. Por lo tanto, al existir una progresión, sí se puede argumentar que es gracias a la selección natural. [2], [3].
Ajuste fino.
Este argumento es más reciente y sí, se basa en la Ciencia (Ciencia y Teología no son necesariamente excluyentes). A lo largo de los últimos siglos, se han descubierto en la Física una serie de constantes, como el Número de Avogadro, la Velocidad de la Luz o la Constante de Gravitación. Por ejemplo, la Constante de Gravitación (generalmente denotada como G) tiene un valor aproximado de:
G = 6,67430 * 10^-11 (N*m^2 / kg^2) [4]
La idea de estos valores es que se tratan de números extremadamente exactos, y que de ser aumentados o disminuidos aunque fuera en una cantidad extremadamente pequeña, cambiarían las propiedades del Universo de forma que no serían posible la vida, la formación de planetas o de estrellas, por ejemplo. Todo ellos apunta, de forma muy similar al argumento del diseño, a que debe de existir una inteligencia creadora que ha ajustado a la perfección estas constantes para permitir el desarrollo de la vida. Realmente el argumento del ajuste fino es el argumento del diseño pero basado en la Física.
Aquí, la respuesta de un ateo sería que la Física no ha avanzado lo suficiente a día de hoy como para garantizar que estos valores no son constantes fijas. Existe la posibilidad de que esta ciencia avance lo suficiente como para garantizar que esos valores tienen que ser esos.
Moral
Es innegable que los seres humanos tenemos sentido moral. Así, generalmente los teístas (y no los deístas) afirman que si conocemos lo que está bien y lo que está mal es dado que dios nos ha provisto de un sentido moral. Bajo este punto de vista, la moral sería objetiva y es la establecida por dios. Immanuel Kant argumentó la necesidad de la existencia de dios para que pueda existir la propia moral.
Aquí existen dos objeciones frecuentes. La primera se puede ilustrar con el Dilema de Eutifrón, que consiste en plantearse la siguiente pregunta: "¿Es el piadoso amado por los dioses porque es piadoso, o es piadoso porque es amado por los dioses?" [5]. Se podría recrear una versión aplicada a la ética en este caso, que consistiría en preguntarse "¿Lo que está bien está bien porque lo dice dios, o dios lo dice porque está bien?". Básicamente se plantea si la moral tiene un sentido independiente al de la Teología.
La segunda objeción trataría de la moral subjetiva. Básicamente consistiría en afirmar que la moral depende de la sociedad en la que se esté, y a lo largo de la Historia ha evolucionado conforme a la empatía, las relaciones humanas, y otros factores. Esto se puede observar mediante un estudio histórico criminológico.
Ontológico
San Anselmo de Canterbury afirmaba que al ser Dios por definición un ser perfecto, este debía de existir. Simplemente por definición, dado que aunque una persona no crea en dios, es perfectamente capaz de entender a qué se refiere. Anselmo, al concebir a dios como perfecto, afirma que es imposible que exista únicamente en la mente, dado que si no se podría concebir otro ser aún más perfecto, aquel que tenga todo lo anterior y además exista en la realidad.
Es el ejemplo perfecto de un argumento a priori, aquellos que no utilizan evidencia, si no que se basan en líneas abstractas de pensamiento. El opuesto a este tipo de argumentos son los a posteriori, como las cinco vías de Santo Tomás de Aquino (algunas de las cuales hemos visto hoy aquí), que se basan en hechos o propiedades del Universo.
Aquí la objeción sería afirmar que es un error suponer que algo, por el hecho de ser definido como perfecto y ser entendible por todos, ya necesariamente tenga que existir.
Apuesta de Pascal
Finalmente vamos a analizar la apuesta de Blaise Pascal, un argumento pragmático (basado en la práctica). Este argumento tiene en cuenta dos factores: 1) Si usted cree o no en dios y 2) Si realmente existe o no existe. Por lo tanto, se puede formar una tabla 2x2 con las cuatro opciones [IMG-1]
Se puede observar bastante bien en la imagen. Si apostamos que no existe y acertamos, simplemente no ocurre nada. Si nos equivocamos, iríamos al infierno. Si apostamos que existe y acertamos, iríamos al cielo, si fallamos aquí, no pasaría nada. Así, según este marco, parece que lo mejor es creer, dado que en el peor de los casos, no se pierde nada, mientras que en el peor de los casos del ateísmo nos iríamos al infierno.
Aquí un ateo plantearía algunas objeciones. Para empezar diría que se trata de un argumento egoísta, dado que lo único que se busca es la salvación eterna. Si existe un dios que castigue el egoísmo, creer únicamente por este argumento no sería suficiente para salvarse. Incluso Richard Dawkins plantea en El Espejismo de Dios además que este argumento no vale para creer en sí. Únicamente vale para fingir que se cree en dios. Adicionalmente se está ignorando la posibilidad de que ese dios valore el escepticismo honesto propio del ateísmo. [6]
Otra objeción sería la apuesta de George H. Smith, que planteaba objeciones similares a las que acabamos de plantear aquí, como qué pasaría si dios valora el escepticismo honesto, o si castiga a los religiosos que se adhieren a la religión por miedo al castigo eterno o por mera herencia cultural (según Smith, la gran mayoría). Realmente la apuesta de Smith es la objeción planteada en el párrafo anterior, solo que de un modo formal, ordenado y más completo que mi resumen. [7]
Cierre
En este artículo he procedido a analizar los principales argumentos a favor de la existencia de un dios. No he tenido en cuenta las religiones tradicionales, dado que me parecía injusto incluir el cristianismo por ser la que culturalmente procede en España y no incluir otras religiones (occidentales y orientales). Ese tema es complejo y procedería en otros artículos, dado que habría que analizar escrituras, hechos históricos, presuntos milagros...
Así como en el siguiente artículo procederé, finalmente, con los argumentos en contra de la existencia de dios, así como sus correspondientes objeciones, tal y como hemos hecho aquí.
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Publicado por: Rubén Cardenal Hernández el 30 de agosto de 2026 a las 2:45 P.M. UTC+2. Esta es la segunda edición, publicada el 31 de agosto de 2026 a las 12:54 P.M. (corregida una errata de contenido).
Bibliografía:
[2]: Charles Dawrin, El origen de las especies. Capítulo VI. Almacenado en Marxists Internet Archive: https://www.marxists.org/espanol/darwin/1859/origenespecies/index.htm
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