sábado, 5 de septiembre de 2026

Falacias informales y sesgos cognitivos - Sobre las falacias #27 F5.1

Las falacias... un tema que se está poniendo de moda, en parte. En F4 [no redactado a día de hoy] vimos la lógica de las falacias formales, aquellas en las que el error está en la propia estructura del argumento. Hoy, sin embargo, veremos aquellos errores relativos al contenido, los producidos en las falacias informales. Así como también veremos los sesgos cognitivos, que son parecidos a las falacias informales pero consisten en errores en el propio razonamiento, previos al argumento. A veces puede resultar confuso.

Los argumentos falaces (informales) están muy presentes en el día al día. Quizás en pequeñas discusiones, quizás en decisiones que no tienen mucha importancia... Pero también están, por desgracia, muy presentes en el Congreso de los Diputados, en muchos "medios de información" tradicionales y redes sociales.

Conceptos y relación

Como bien ya hemos repetido en varias ocasiones, estas falacias se caracterizan por tener un error en el contenido, o en la forma a la que se presenta el argumento. Verás, en realidad aunque haya realizado la distinción entre falacias informales y sesgos, realmente estos últimos nos hacen más débiles frente a las primeras. Porque de alguna forma, los sesgos cognitivos actúan como "atajos mentales". El ser humano muchas veces busca llegar rápido a una conclusión, bien por ahorrar energía, o por una necesidad de dar una respuesta rápida.

Para ello, según la distinción de Kahneman [1], se podría dividir para este contexto la mente en dos sistemas. Un primer sistema veloz, para conclusiones rápidas ante los requerimientos del entorno, y un segundo sistema lento, para reflexionar apropiadamente. Los sesgos podrían estar relacionados con la evolución, según ciertas fuentes, para ofrecer una respuesta rápida.

El caso es que "por defecto" estamos diseñados para procesar ciertos sesgos si usamos el primer sistema. Lo cual, en la Sociedad de la Información en la que vivimos es claramente perjudicial, dado que nos vuelve propensos al engaño, y subsecuentemente a la manipulación. Dicho de otro modo, es sencillo que se aprovechen de nosotros. Esto iría en la línea del concepto de posverdad, que básicamente consiste en una distorsión deliberada de la realidad con el fin de obtener un interés, aprovechándose de estos sesgos y las emociones humanas.

Esto se puede ver claramente en política. Un ejemplo frecuentemente citado es el del Brexit. La población inglesa fue deliberadamente engañada por su gobierno en varias ocasiones. Una de ellas fue una publicidad que se dió en la que se decía que gastaban 350 millones de pounds semanalmente en la UE. Cuando en la realidad, teniendo en cuenta las devoluciones de la UE en forma de subvenciones, la cifra se queda en aproximadamente 160 millones. Ya es menos de la mitad. [2], [3]

Así, con esta y otras publicidades, sumado a un movimiento de euroescepticismo británico (que ojo, no estoy diciendo que esté bien o mal, eso no compete a este artículo), provocó que la población fuera mucho más frágil ante bulos de esta clase, dado que antes de ir a verificarlo entra la emoción, o el sesgo nacionalista de pensar "para qué vamos a darles tanto dinero a estos ladrones". Además, esto era una mentira, pero probablemente si alguien buscara "dinero que da Inglaterra a la UE semanalmente" aparecieran los 350 millones porque eso es lo que ellos enviaban, como digo, sin tener en cuenta la contraparte. Facilitando así el engaño.

La falacia (informal, en este artículo no voy a hablar de formales ya) va un paso más allá de cierta forma, dado que se trata de presentar un argumento como verdadero, que además en apariencia para nosotros resulta verdadero, pero poniendo más atención se encuentra el fallo. Y ojo, muchas veces esto no es intencional, dado que los propios sesgos cognitivos pueden favorecer la creación de las falacias.

Las falacias, a mi juicio, se entienden mucho mejor con ejemplos concretos y en su clasificación [4], de forma que:

Falacias de relevancia

Este tipo de falacias consisten en dirigir la atención desde el argumento que se ha dado hacia otro tema, sin considerar la validez del argumento que se ha dado. El ejemplo más evidente es el ad hominem ("contra el hombre"), una  falacia caracterizada por dirigir la intención del interlocutor hacia un insulto personal. Como si alguien expone un argumento sobre por qué son necesarias las ayudas sociales y otro contesta "cállate, rojo de mierda". Obsérvese que el otro simplemente ataca a su supuesta característica de ser de izquierdas, buscando desprestigiarle. Hay otro ejemplo que escribió Alan Turing: «Turing piensa que las máquinas piensan. Turing es homosexual. Por tanto, las máquinas no piensan». [5] De igual forma, está desprestigiando el argumento por una característica percibida como un insulto, cuando la verdad no es propiedad de nadie.

Otro ejemplo puede ser el ad ignorantiam, que simplemente da por hecho que algo es falso simplemente por no poder ser demostrable que sea verdadero. Por ejemplo, sería una falacia afirmar que dios no existe por el hecho de que sea indemostrable. De nuevo, no se ha discutido la premisa, el ser humano tiende a huir de la incertidumbre y este es uno de los resultados. Así como en la falacia tu quoque ("y tú más"). Alguien podría decirle a Rousseau que vale, que puede hablar mucho de educación y de su teoría para criar adecuadamente a las nuevas generaciones cuando él mismo abandonó a sus cinco hijos en la puerta del Hospital de Expósitos de París. Por una parte, no es la actitud que él defiende (y eso puede decir cosas de él como persona), pero una vez más no se busca refutar ni contraargumentar (no dice cosas como argumento). 

O el ad consecuentiam ("dirigido a las consecuencias"), que consiste en afirmar que algo es falso, porque de ser verdadero las consecuencias serían devastadoras. Como quién dice "el Holocausto es un bulo, el ser humano nunca haría algo así". O los defensores de la moral objetiva si usan el argumento de "si no fuera objetiva, la moral subjetiva sería un caos insufrible". En ambos casos se apela a las consecuencias en vez de debatir, de nuevo. En este caso se ve ya cómo podemos hasta llegar a negar la verdad si nos parece catastrófica, un negacionismo autodefensivo bastante peligroso.

Falacias de presunción

En este siguiente tipo de falacias, la estructura parece tan correcta que se da por sentada una premisa que es falsa. Es decir, se presume que es verdadero erróneamente. Un ejemplo frecuente es el falso dilema, cuando en negociaciones o en contextos cotidianos se ofrecen dos alternativas. Muchas veces ya entramos directos a elegir entre esas dos alternativas, pero si pensamos fuera de la caja podríamos descubrir que hay terceras opciones, usualmente muchas más. Por ello recibe el nombre de falso dilema, porque parece un dilema pero puede haber un número incluso ilimitado de opciones. Como por ejemplo, ir a una tienda y ver dos artículos del cual necesita uno. Y usted se pone a pensar cuál es más rentable, cuando podría haber una tercera opción mejor en otra tienda.

Otra puede ser la petición de principio, una falacia en la que la conclusión es, literalmente, la premisa reformulada, convirtiéndose en un argumento circular. Por ejemplo, "se puede confiar en él porque es una persona honesta, y sabemos que es honesto porque siempre dice la verdad". Aquí, decir "es honesto" y "siempre dice la verdad" significan lo mismo. En ningún momento se dice nada sobre por qué es realmente honesto. El truco con las de petición de principio es reformular la frase, si puede conseguir reformular la premisa igual que la conclusión, se tratará sin dudas de una falacia de este tipo. Viéndolo con el ejemplo de antes, se podría reformular (sin cambiar el significado) a "se puede confiar en él porque es una persona honesta, y sabemos que es honesto porque es honesto". Porque en este contexto ya hemos visto que "es honesto" equivale a "siempre dice la verdad", porque precisamente en eso consiste ser honesto.

Un ejemplo frecuente es la generalización apresurada, estrechamente relacionada con la evidencia anecdótica. En este caso, se presume cierta la premisa con evidencias insuficientes. Es el clásico de "conozco cinco españoles que les gusta la fiesta, seguro que a todos les gusta". Evidencia insuficiente, hay muchos millones de españoles, y basta con que a uno solo no le guste la fiesta para fastidiar la veracidad de esa conclusión. Se concluye demasiado rápido en estos casos.

Y otro también frecuente es el ad antiquitatem (apelación a lo tradicional). Aquí, se da automáticamente por cierto algo por el hecho de ser más antiguo. Como "la ropa del siglo pasado tenía más clase porque ha sido lo que se ha llevado toda la vida". Que algo sea tradicional no le otorga ningún estatus automático de veracidad al argumento que se pretenda demostrar. En este sentido, la falacia ad novitatem (apelación a la novedad) funciona exactamente igual pero con lo nuevo, creyendo que algo es mejor por el mero hecho de ser novedoso. Es el "esto con Franco no pasaba" de algunas personas mayores o el "nuevo teléfono mejorado" completamente innecesario.

Falacias de ambigüedad

En este último tipo de falacias informales la fuente del error está en el uso ambiguo del lenguaje, bien sea esto a propósito o sin querer. Muchas referencias coinciden en que la falacia que mejor representa esto es la falacia del equívoco. Consiste en confundir el significado de palabras polisémicas u homógrafas, como puede ser en "el fin de la vida es la felicidad, y el fin de la vida es la muerte, luego la felicidad llega con la muerte". Es claramente falaz dado que en la primera afirmación "fin" significa propósito, mientras que en el segundo significa final. No son lo mismo, por lo que la conclusión es falsa.

Las falacias de composición y división también son de esta clase. En la primera se toma por cierto que algo que se aplica a todas las partes de un grupo también es aplicable al mismo grupo. Como pensar que al juntar un equipo de jugadores buenos el equipo será bueno. No necesariamente, porque esos jugadores podrían no saber jugar adecuadamente en equipo, o por ejemplo, en el caso del fútbol, si juntas a muchos defensas buenos pero no pones ningún delantero, la cosa no va a llegar muy lejos... La falacia de división es al revés: pensar que una categoría de un grupo es aplicable a todas sus partes, como pensar que los jugadores de un equipo bueno son todos buenos. Igual hay un lastre que va arrastrando al equipo, pero como el resto son buenos no se nota su efecto.

Y otra confusión frecuente sucede cuando los enunciados que se dan son ambiguos. Esto se conoce como anfibiología, cuando un mismo enunciado tiene dos o más interpretaciones. El oráculo de Delfos le dijo a Creso, el rey de Lidia, que si enviaba un ejército contra los persas, destruiría un gran imperio". [6] Sin embargo, el imperio que se destruyó fue el suyo propio, y técnicamente el oráculo no mintió dado que nunca dijo qué imperio sería destruido. Un clásico ejemplo histórico.

Cierre

Viendo que el artículo comienza a quedar densito, voy a dejar para el siguiente (F5.2) los sesgos cognitivos, dado que es un tema que también puede abarcar mucho, incluso habiendo visto aquí el concepto. Existen muchos tipos, y todo ello también va relacionado con la Psicología, que veremos más adelante en F9.

Sin duda la conclusión que se puede extraer es lo limitado que está el ser humano a la hora de conocer. Por una parte, tenemos una capacidad extremadamente potente. Hemos podido acceder a la razón, y el mismo hecho metacognitivo de que hayamos podido detectar estas falacias es impresionante. Y (ya hablando personalmente) creo que el conocimiento tiene un potencial bestial. Pero hay que tener en cuenta nuestra perspectiva, en ocasiones limitada por nuestra psicología cognitiva. Es solo un obstáculo más a aprender a esquivar, que va intrínseco a nuestra naturaleza humana.

Lógica F4  |  ÍNDICE  |  Sesgos F5.2

Publicado por: Rubén Cardenal Hernández el 5 de septiembre de 2026 a las 11:22 P.M. Esta es la primera edición.

Bibliografía:
[1]: Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux
[2]: "UK's net contribution to EU is £156m a week, says Treasury". Western Mail (vía PressReader), 8 de agosto de 2017. Link: https://www.pressreader.com/uk/western-mail/20170808/281625305395004
[2-ADICIONAL]: Full Fact — "The UK's EU membership fee" Link: https://fullfact.org/europe/our-eu-membership-fee-55-million/
[3]: UK Statistics Authority — Declaración oficial: https://uksa.statisticsauthority.gov.uk/news/uk-statistics-authority-statement-on-the-use-of-official-statistics-on-contributions-to-the-european-union
[4]: Internet Encyclopedia of Philosophy — "Fallacies" (clasificación en relevancia, ambigüedad y presunción ilegítima). Link: https://iep.utm.edu/fallacy/
[5]: Gonçalves, B. (2023). "Irony with a Point: Alan Turing and His Intelligent Machine Utopia". Philosophy & Technology. Springer. Link: https://link.springer.com/article/10.1007/s13347-023-00650-7
[6]: Herodoto, Historias, 1.53.1 (trad. G. C. Macaulay) — Lexundria. Link: https://lexundria.com/hdt/1.53.1/mcly

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Formas válidas de argumentar y razonar #26 F3

A los españoles nos gusta dar nuestra opinión. Y discutir. Me atrevería a decir que muchas de las veces sin saber del tema que está sobre la mesa. No obstante, aún con poco conocimiento a veces se puede "apañar" un poco la situación utilizando bien los argumentos y el razonamiento. Por el otro lado, incluso una persona con mucho conocimiento podría perder la razón por utilizar malos argumentos (no es extremadamente frecuente pero puede pasar).

Y en Filosofía esto es de lo primero que hay que analizar, y es por ello por lo que he puesto este artículo y los siguientes hasta el F6 inclusive tan temprano en el temario. Porque es clave ya no solo para entender la Filosofía, si no para la vida en general. Si quieres ganar la discusión has de conocer las propias reglas de la discusión

El argumento

Entonces, sin más dilación comenzamos. Un argumento consiste en una conclusión sustentada por las premisas. Es importante entender la relación lógica aquí. Las premisas deben de apoyar de forma lógica a la conclusión. No al revés. No de formas ilógicas. No contradiciéndose entre sí. Sé que esto puede sonar evidente, pero me parece importante entender el argumento dado que es la base de todo lo demás.

Se suele conocer como razonamiento al proceso mental de crear argumentos, aunque muchas veces se suelen mezclar los términos y no hay un consenso unificado. Es más, la propia RAE define argumento como «Razonamiento para probar o demostrar una proposición, o para convencer de lo que se afirma o se niega.» [1]. Lo cual puede sonar confuso, pero realmente afirma que el argumento es el producto del razonamiento.

Tipos de razonamiento

Así, existen unos cuantos tipos de razonamiento o métodos, según la naturaleza del mismo. Algunos tienen más grado de certeza que otros, pero todos son formas válidas de razonar. Insisto en la importancia de conocer los tipos, dado que es la base del pensamiento

Deductivo

En este tipo de razonamiento, se parte de una premisa universal para garantizar un hecho particular. Así, si la regla universal es cierta, y el caso particular queda dentro de ese caso universal, será cierto al diez mil millones por ciento. He aquí el ejemplo más clásico:

1. Los hombres son mortales (TODOS, eso lo hace universal).

2. Sócrates es un hombre.

3. Por tanto, Sócrates es mortal.

Supongo que con este ejemplo queda bastante claro. Esto dejaría de cumplirse si Sócrates no fuera un hombre (falla 2) o si no todos los hombres son mortales (falla 1). Por lo tanto, es importante asegurarse de que la regla efectivamente sea universal, y que la categoría a la que afecte pertenezca a lo que se está tratando de concluir. Además la Historia es prueba de que esto funciona, Sócrates se suicidó en el 399 A.C. [2].

Inductivo

En este caso sucede lo contrario. Se parte de una premisa particular que se repita muchas veces para tratar de predecir un hecho universal. Así, este método es predictivo, no asegura nada al 100 %. 

1. Todos los autobuses de EMT Madrid que se han visto hasta la fecha son de color azul.

2. Por tanto, absolutamente todos los buses de EMT Madrid son color azul.

Aquí se nota que ya hablamos de otra cosa. No se podría garantizar con exactitud si todos los buses de EMT son azules. Podría haber un autobús amarillo que nadie haya visto (extremadamente improbable para un autobús, pero se entiende el ejemplo).

Esta es una de las principales bases del método científico (sí, se basa en la Filosofía), aunque realmente se basa también en el resto de los tipos de razonamientos organizados de una forma concreta que veremos mucho más adelante.

Abductivo

Este puede resultar algo más complejo. Se parte de un hecho inicial, para tratar de retroceder y buscar la hipótesis que mejor lo explique. Es básicamente lo que hacen los médicos o los investigadores. Aquí, cuantas más pistas o hechos se tengan, mejor, dado que se cierran las posibilidades. Un ejemplillo:

1. Veo una persona sentada en la parada de autobús.

2. Asumo que está esperando a que llegue el bus.

Pero esa persona, aunque poco probable, podría haber quedado con alguien en la parada del bus sin tener intenciones de subirse a él. También podría estar sentada descansando si no hay bancos en las proximidades. El método abductivo consiste en asumir la explicación más razonable. Conviene tener en cuenta el contexto y toda la información posible.

Analogía

Este último método consiste en observar dos o más casos particulares que compartan características, para concluir que compartirán alguna característica más.

1. Ramón conduce un coche que consume poca gasolina.

2. Patricio conduce el mismo coche.

3. Seguramente no pararán mucho a repostar.

No obstante, podría darse el caso que Patricio trabaje en un lugar lejano a su casa, y por tanto tenga que hacer muchos viajes de ida y vuelta todas las semanas, y por lo tanto consumir más gasolina. Por ello conviene usar cada forma de razonamiento con cuidado y buscar depender de más información.

Validez vs. verdad

Llegados a este punto y para comprender mejor la naturaleza de los argumentos, conviene distinguir los conceptos de validez y verdad. La validez corresponde con la corrección del razonamiento, mientras que la verdad se refiere a la veracidad de las premisas. Únicamente un argumento válido y con premisas verdaderas podrá derivar a una conclusión verdadera.

Así, un argumento puede ser válido, pero basarse en premisas falsas, y por lo tanto derivar a una conclusión falsa. Como:

1. Cercanías tiene muchas frecuencias y servicios express.

2. Un autobús bueno es más lento que un tren bueno.

3. Por lo tanto, la forma más rápida de llegar a Guadalajara es por Cercanías.

Sin embargo, Cercanías tiene pocas frecuencias y ningún servicio express, por lo que casi siempre es más rentable el autobús. Aquí el problema está en la premisa, que cualquier ciudadano madrileño usuario del ramal este podrá constatar como falsa. Pero si fuera verdad, sí que sería el servicio más rápido.

También se pueden tener premisas verdaderas y llegar a una conclusión falsa por un razonamiento defectuoso:

1. Siempre que he visto a Rosa iba con una camiseta color rosa.

2. Por lo tanto, es 100 % seguro que siempre viste color rosa.

Aquí se está transformando erróneamente un argumento inductivo en uno deductivo. Pero no se puede, dado que no se parte de una regla universal, no se puede garantizar entonces la conclusión.

Encadenar argumentos

Claro que ahora estamos viendo argumentos simples y relativamente evidentes. La cosa se complica exponencialmente al tratar ya ciertos temas, más aún en temas notablemente subjetivos como Teología, Política y Cultura. Por ello es importante partir de una buena base, y realizar correctamente la sucesión de argumentos.

Además, el hecho de que la mayoría de argumentos no sean deductivos (es decir, que no garantizan al 100 % su veracidad), es básicamente lo que permite el debate. Y eso está bien, porque permite la pluralidad de opiniones, que es esencial para que cada persona pueda darse más cuenta de sus propias equivocaciones y crecer como sociedad. Incluso David Eagleman argumentó en Incógnito la solapación de soluciones distintas a un problema como sistema natural [3].

Falacias

Las falacias son formas incorrectas de razonar. Es decir, en alguno de sus puntos provocan una contradicción. A veces estas contradicciones se notan sencillamente, como bien hemos visto antes si fallan las premisas o si falla el razonamiento. En Filosofía se distingue entre falacias formales e informales. Las primeras corresponden a errores en el razonamiento. El fallo está en los pasos lógicos, que, de hecho, la Lógica (rama de la Filosofía que estudia los principios y las reglas que establecen la validez de los razonamientos [4]). 

Como hemos visto, el fallo también puede estar en las premisas. Esto en concreto sería un problema de verdad, no una falacia. 

Pero también puede existir un fallo más. Puede ser que el argumento que se presente en un debate concreto sea irrelevante o que se produzca un uso incorrecto del lenguaje. Estos últimos dos casos están cubiertos por las falacias informales.

Sin embargo, las falacias formales las estudiaremos en F4, y las informales en F5. Si le interesa ir explorando, en Wikipedia hay una muy buena recopilcación de falacias en general [5].

Conclusión

Al final estos razonamientos se aprenden por pura intuición. Si es usted español, no me creo que no haya discutido con alguien nunca. Bueno, y sin ser español. Pero aprendiendo como funcionan los argumentos y las falacias, es posible construir mejores argumentos y detectar tanto fallos personales como intentos de engaño de segundas y terceras personas. Claro que también hay muchas falacias que se cometen sin intención de engañar, pero eso ya es otro tema.

Así, conociendo las reglas del juego es más fácil ganar.

Publicado por: Rubén Cardenal Hernández el 02 de septiembre de 2026 a las 2:00 P.M. UTC+2. Esta es la primera edición. 

Bibliografía:
[1]: DRAE - Argumento. Enlace: https://dle.rae.es/argumento
[2]: Stanford Encyclopedia of Philosophy - Plato. Link: https://plato.stanford.edu/entries/socrates/
[3]: David Eagleman, Incógnito: Las vidas secretas del cerebro, Anagrama (Colección Compactos vol. 716)
[4]: La Lechuza de Minerva - Apuntes Filosofía (Lógica). Enlace: https://lalechuzademinerva.es/1o-de-bachillerato/
[5]: Wikipedia - Falacia. Enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Falacia

Bibliografía no citada en texto:
[N-1]: La Lechuza de Minerva - Apuntes Filosofía (Primer tema de Filosofía). Enlace: https://lalechuzademinerva.es/1o-de-bachillerato/