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En el artículo previo analizamos los argumentos a favor de la existencia de dios. Ahora procederemos con los argumentos de los ateos, que niegan la existencia del mismo. Sin más dilación:
Argumentos en contra de la existencia de dios
Cabe decir que algunas de las afirmaciones que se hacen en defensa del ateísmo pueden ser las objeciones que se le hacen a los argumentos a favor del deísmo. Y bastantes de ellos ya los mencionamos en el previo artículo. Ofrezco un breve resumen:
1) Negación del argumento cosmológico, que decía bien que el principio de causalidad no es aplicable fuera del Universo, bien que la primera causa no es necesariamente la divinidad.
2) Negación del argumento del diseño: selección natural.
3) Negación del argumento del ajuste fino: afirmar que la Física no ha avanzado lo suficiente y que las constantes universales pueden ser fijas.
4) Negación de la moral objetiva: moral subjetiva.
5) Negación del argumento ontológico: afirmar que es mera teoría sin conexión con la realidad.
6) Negación de la apuesta de Pascal: apuesta de Smith.
No obstante, existen más argumentos propios del ateísmo. Además, hemos visto estos como negación porque los hemos entendido como afirmaciones en el artículo previo, aunque muchos podrían plantearse al revés (afirmación para ateísmo, negación para deísmo).
Veamos los argumentos ateos:
El humano creó a dios
Esta es, sin lugar a dudas, la primera línea de defensa de un ateo. Afirmar que nosotros, los seres humanos, hemos creado a dios como concepto. Es más, tenemos una tendencia psicológica a hacerlo. Solo hace falta observar la Historia. Prácticamente todas las sociedades hasta hace menos de ~ 200 años han tenido alguna creencia propia de la religión como mínimo. Y luego casi todas tienen religiones establecidas.
Psicológicamente es indudable que tenemos esta predisposición social (o al menos teníamos) a creer colectivamente en alguna divinidad. Realmente es el mecanismo psicológico de proyección, puesto que los seres humanos nos percibimos a nosotros mismos como imperfectos y cometemos errores. Muchas veces actuamos en contra de la moral sabiéndolo de antemano. Por lo tanto, nos imaginamos que "allá arriba" debe existir un ser humano perfecto y bueno. A esto se suma la necesidad filosófica humana de encontrar una explicación a los hechos. Por ello también se le atribuye la propiedad de creador. Y es por ello por lo que existían los mitos para explicar los hechos que vivían antes las personas, como bien vimos en los artículos de Orígenes de la Filosofía. En El Espejismo de Dios Richard Dawkins llega a describir a la religión como un delirio colectivo [1]. También se puede añadir que resulta egoísta atribuirle a dios la cualidad de ser personal (refuerza la proyección). [2]
Aquí la objeción sería afirmar que si dios existe, lo hará independientemente de que nosotros lo hayamos concebido como concepto. Adicionalmente se podría decir que dios nos ha atribuido esa capacidad para poder pensar en él. Porque psicológicamente es innegable que la idea de dios es innata, ya lo decía Descartes. Ahora, ¿ha surgido porque la hemos creado simplemente por psicología, o porque dios nos la ha atribuído?
Problema del mal
Sin lugar a dudas, otro de los grandes buques de guerra del ateísmo, merecido competidor del argumento recién visto. Hay que tener en cuenta que este argumento sirve en contra de un dios moral. No serviría, por ejemplo, para el deísmo clásico, dado que según esta línea de pensamiento dios es amoral (le importa un carajo lo que pase después de crear el Universo).
Así, el problema del mal va en contra de la premisa de que dios es omnibenevolente (infinitamente bueno). Bueno no, realmente es una formulación más amplia:
Generalmente, los teístas (esto ocurre por ejemplo en la religión cercana) atribuyen las siguientes tres características a dios: omnipotencia (que todo lo puede), omnisciencia (que lo sabe absolutamente todo), y omnibenevolencia (infinitamente bueno). Se le pueden atribuir más características (ser personal, imperturbable...) pero para esta formulación no son relevantes.
El caso es que es indubitable que el mal existe. Holocausto, guerras, hambrunas, y incontables injusticias han ocurrido y siguen teniendo lugar en nuestra Historia. Por lo tanto, eso en principio refuta el hecho de que dios sea omnibenevolente. Se pueden plantear algunas cuestiones como ¿y si dios no sabe que el mal existe? pero entonces no sería omnisciente, o ¿y si dios no puede acabar con el mal?, pero entonces no sería omnipotente... Esto se ve mejor en el siguiente esquema [IMG-1]:
Entonces, según este planteamiento es imposible que exista un dios que reúna esas tres condiciones. Además se suele plantear que dios podría haber creado un mundo en el que no existiera el mal, o como mínimo, que las malas acciones de una persona no puedan dañar a terceras personas inocentes. Sin embargo, eso no pasa, y por lo tanto este argumento niega la existencia de dios. [3]
Aquí el creyente puede afirmar que dios nos ha otorgado a las personas voluntad propia, y que existe el libre albedrío (esto ocurre en la religión cristiana, véase San Agustín de Hipona). Por lo tanto, el mal es necesariamente una opción necesaria para permitir la existencia de el bien. Según ellos, la verdadera libertad proviene de hacer lo que es el bien evitando el mal. El libre albedrío es simplemente tener la posibilidad de hacer cualquiera de las dos.
Entonces, ¿pudo dios haber hecho un mundo libre del mal, o este tiene que existir (incluyendo todas las injusticias que han sufrido incontables personas a lo largo de la Historia) para que puedan existir el bien y la libertad?
Navaja de Ockham
La navaja de Ockham es un principio filosófico que consiste en que en caso de duda de dos proposiciones que se encuentren en igualdad de condiciones, la proposición más simple tiene más probabilidades de ser la correcta [4]. Y dado que dios no es necesario, en principio, para explicar ninguno de los sucesos físicos del Universo (ya lo puede hacer la Ciencia), ni la moral objetiva (puede ser simplemente subjetiva y funcionar por empatía), ni el libre albedrío (ha podido surgir por la evolución), ni el orden en el Universo (puede que simplemente sea de esta forma sin que haya un dios), etcétera; dado que dios no es necesario para explicar nada, lo más razonable es afirmar que dios no existe porque es la teoría más simple.
Además la existencia de dios presenta serias cuestiones sobre las cuales es muy razonable dudar, como (en el caso del teísmo) por qué se trata de un ser personal, o la más importante, ¿quién creó a dios? ¿Está ahí "por la cara"? Así, parece mucho más simple pensar que dios no existe antes de que sí lo haga.
La objeción aquí es que el ateo piensa que es más simple por los argumentos previos que ha refutado (básicamente lo que he hecho yo hace dos párrafos). Para el creyente quizás resulte más simple pensar que dios existe. En cualquier caso, otra objeción razonable es cuestionar la propia validez de la navaja de Ockham como principio filosófico. Habla de probabilidades. Pero también podría ser que lo más simple no fuera siempre lo más probable.
Silencio divino
¿Por qué hay personas que llevan toda su vida buscando una conexión con dios y no lo consiguen? ¿Acaso dios escoge a quién hacer caso y a quién no? Si no lo hace por razones justas no sería un dios omnibenevolente. En cualquier caso: si dios se revelara, existirían muchas más personas creyentes y menos ateos/agnósticos. Si hay personas que honestamente han buscado y no han encontrado evidencias razonables, ¿no lleva esto a pensar que realmente no existe? ¿Acaso tiene dios razones ocultas para no revelarse? [5]
Básicamente, trata de que hay personas que con suficiente evidencia creerían, pero que al no haberla mantienen su escepticismo honesto. Claro que aquí un teísta podría argumentar a favor de la fe, que es necesaria para poder creer realmente, pero el ateo le contestaría: "¿y por qué no simplemente demuestra su existencia sin más dilación?
Crítica al mandato divino
Finalmente, este es otro argumento al que algunos ateos recurren en numerosas ocasiones, muchas veces ayudándose del Problema del mal. Veámoslo directamente aplicado con esta última cuestión. Pongamos efectivamente que el mal existe en el mundo, como bien hemos visto más arriba. Si dios hace cosas que son moralmente reprobables, ¿por qué merece respeto? [6]
Este argumento también se puede interpretar sin necesidad de recurrir al problema del mal. Pondré un ejemplo. Imagínese a un hijo cuyos padres le dicen constantemente que le deben venerar dado que ellos le han creado, y por tanto que debe estar a su servicio constantemente. Seguramente muchas personas afirmarían que eso es egoísta, y que no están teniendo en cuenta en absoluto la voluntad del hijo. Incluso uno podría ir bastante más lejos y afirmar "¿qué derechos tienen los padres simplemente por haberle creado? Probablemente ninguno, dado que se trata de otra persona diferente."
Entonces quedaría extrapolar esto a la cuestión divina. ¿Por qué automáticamente lo divino merece respeto? Además, esto se ve mucho en la sociedad. En una sociedad liberal, es frecuente el criticar ideas políticas y debatir constantemente, pero parece que lo religioso está "protegido" [7]. ¿Por qué? Así, este argumento pretende criticar el "respeto automático" hacia lo religioso y lo divino.
Una objeción aquí sería afirmar lo contrario, que lo divino, por ser divino, sí merece respeto, dado que sin ello nada de lo que conocemos existiría. Aunque volveríamos al mismo punto. David Hume diría que se trata de una "falacia naturalista", que el hecho de que te haya creado no implica respeto automático. [8] De todas formas, realmente no se trata de un argumento en contra de la existencia de dios. Se trata de un argumento que, en caso de existir, afirma que no merece respeto. No es exactamente ateo en este caso (podría decirse que es antiteísta o antideísta).
El ateo puede ser feliz
Por último también quería añadir que algunas personas creyentes argumentan que el ateo no puede ser feliz, al estar desvinculado de todo propósito y ética divinas. Y es cierto que, como hemos visto antes, el ser humano tiene una tendencia a la religión. Psicológicamente somos seres orientados hacia el propósito, va implícito en nuestra mente, a si que "¿qué mejor que ese propósito sea el divino?".
Sin embargo, no hay nada que impida al ateo ser feliz. Aunque sí hay un riesgo: dado que el ateísmo suele conllevar la ausencia de creencias divinas fuertes, uno puede caer en un nihilismo negativo, en la ausencia de propósito y de sentido, cayendo incluso en una depresión. No obstante, como bien dijo Nietzsche, no se trata del ateísmo en sí. Es por haber caído en ese nihilismo negativo, en esa ausencia. Pero es perfectamente posible ser ateo y vivir con propósito. Es perfectamente posible ser ateo y construirse una filosofía de vida, no necesariamente complicada. Puede ser simplemente centrarse uno en vivir el presente, estar conectado con la realidad... Existe la filosofía incluso de que se puede vivir sin propósito... Todo esto conecta bastante con la corriente filosófica del existencialismo...
Conclusión
Finalmente nos encontramos ante la conclusión de esta trilogía de artículos de Teología. Ha sido un viaje introductorio por una de las discusiones más movidas de la Historia de la Filosofía. Y eso que no hemos entrado a religiones concretas y los hechos históricos, que podría aumentar mucho la extensión de los artículos.
A lo largo de esta serie de artículos también hay algo que se ha podido notar constantemente, y es el límite de nuestro conocimiento y capacidad para conocer. Vuelvo a citar a Protágoras «De los dioses no sabré decir si los hay o no los hay, pues son muchas las cosas que prohíben el saberlo, ya la oscuridad del asunto, ya la brevedad de la vida humana.» [9] Aunque muchos también afirman que si podremos llegar a saberlo con certeza. Realmente también se trata de una cuestión interesante cuanto menos, el límite, si es que lo hay, del conocimiento humano.
Obviamente, a lo largo de esta trilogía, pese a haber tratado de mantener mi neutralidad, se me han colado posos de mi propia postura ateo agnóstica, porque soy humano y no soy perfecto. Por ello le animo a consultar otras fuentes, y en último lugar a NO escoger su postura en base a la mía.
En cualquier caso, le animo a reflexionar por su propia cuenta del tema, y a construir su propia postura frente al tema, independientemente de la cultura, familia, presión social, y otros factores externos, basándose únicamente en la independencia del juicio crítico personal. Es el objetivo de la asignatura de Filosofía, y también el de este sitio web.
Gracias por seguir pensando.
Publicado por: Rubén Cardenal Hernández el 31 de agosto de 2026 a las 2:15 P.M. UTC+2. Esta es la segunda edición, publicada el 31 de agosto de 2026 a las 5:43 P.M. UTC+2 (contenido añadido).

